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  • Caso sobre impugnación de testamento por no haber seguido las formalidades necesarias para otorgarlo

     

    En este caso nos centramos en el análisis de una Sentencia: STS 170/2012, sobre una impugnación por haber incumplido las formalidades el que lo otorga.

     

    A la muerte del causante, uno de los coherederos interpone demanda ante el juez para que se declare nulo el testamento por entender que contenía falta de solemnidades legales y falta de capacidad del testador.

     

    En el texto del testamento había un error en el nombre de un de los coherederos.

     

    El notario dejó reflejado dicho error al final del mismo.

     

    Además, el testamento contenía el siguiente párrafo: “advertido el testador de su derecho a leer este testamento, no hace uso del mismo, aunque según declara, sabe y puede leerlo y, por su elección, lo leo yo, en alta voz, y encontrándolo según su voluntad, se ratifica en su contenido y lo firma”

     

    El notario tambíen dejó reflejado en el testamento este error, puesto que el testador no podía firmar el testamento de la siguiente manera: "DILIGENCIA.- Que extiendo yo, el Notario autorizante de la escritura que antecede, al objeto de dejar constancia del error por mí cometido en la redacción del otorgamiento, en el párrafo penúltimo de la misma, y en concreto en la expresión que dice "y lo firma" que debería decir, conforme a los hechos desarrollados a mi presencia: "y no lo firma, por no poder, según asegura, haciéndolo por él los testigos mencionados"

     

    El Tribunal Supremo dice que el criterio para estimar la nulidad del testamento no puede ser exageradamente formalista para que no se dañe el priincipio de la suprema soberanía de la voluntad del causante.

     

     

     

    El demandante se ceñía a lo expresado en el artículo 687 del Código Civil que declara la nulidad cuando no se observan las formalidades respectivamente establecidas en este capítulo, que es el dedicado a los testamentos y efectivamente, el testamento es un negocio jurídico solemne que requiere una forma ad solemnitatem para su validez, como elemento esencial.

     

    Sin embargo, la jurisprudencia defiende que no se  imponen nulidades por razón de supuestas fórmulas sacramentales.

     

    El testador no podía firmar por una limitación de movilidad en el brazo derecho que según dictamen médico, le podía impedir poner su nombre y al no poder firmar "según asegura", como dice la diligencia notarial, se cumple lo previsto en el artículo 695.2 del Código Civil, y firman los testigos instrumentales. Consta la firma de ambos aunque hubiese sido suficiente con la de uno.

     

    Además, dice que el error en el testamento de escribir “lo firma” fue subsanado  conforme dispone el artículo 153 del Reglamento notarial, que no excluye que se pueda realizar tiempo después, simplemente cuando el notario advierte o es advertido del error sufrido.

     

    Por lo tanto, el Tribunal dice que todas las formalidades se cumplieron, por lo que no hay causa alguna de nulidad.

     

     

    Jurisprudencia:

     

    -        STS 18/07/1998

    -        STS 629/2005

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