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  • Impugnación de testamento ológrafo

    Análisis de la Sentencia del Tribunal Supremo 406/2004 por ser un caso poco habitual en los juicios en que se pide la nulidad de testamento.

     

    Esta sentencia trata de cómo una heredera pidió que se declarase nulo el testamento hecho por la causante, su madre, antes de su muerte.

     

    Pidió al Tribunal de Primera Instancia que declarase la nulidad del testamento hecho a favor del sacerdote con el que su madre había entablado una buena relación en sus últimos años de vida.

     

    Alegaba que dicho sacerdote había hecho suya la herencia, cuando en verdad la voluntad de su madre era que su herencia se destinase a  fines benéficos.

     

    El Tribunal de Primera Instancia no le dio la razón, por lo que recurrió ante la Audiencia Provincial de Oviedo, que sí que falló a su favor.

     

    El heredero testamentario, es decir, el sacerdote, recurrió ante el Tribunal Supremo que aceptó a trámite la demanda. Vamos a ver que fue lo que dijo dicho tribunal.

     

    El único motivo del recurso de casación ante el Tribunal Supremo  se basó en la infracción del artículo 1692-4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por entender infringido el artículo 785-4 del Código Civil así como la jurisprudencia interpretativa de dicho artículo.

     

    El núcleo del recurso es determinar si en el testamento ológrafo otorgado por la causante la intención era designar al sacerdote como verdadero heredero, o si por el contrario esta persona era un simple ejecutor de la instrucciones reservadas que le había dado la testadora (instrucciones dadas de forma oral, no escritas en dicho testamento) con fines benéficos.

     

    La determinación es esencial, pues si se acepta la segunda hipótesis se deberían declarar ineficaces las claúsulas contenidas en el testamento ológrafo a tenor de lo dispuesto en el artículo 785-4 del Código Civil.

     

    El Tribunal dice que a través de la lógica se llega a la conclusión de que la testadora confió en el sacerdote debido a una profunda y dilatada vinculación anímica, y que en el propio testamento se emplean expresiones que indican que le consignó el encargo sobre el destino de sus bienes porque había decidido con él que su patrimonio se dedicase a algún fin relacionado con el ministerio sacerdotal. Dichas instrucciones son sólo conocidas por la parte recurrente, el sacerdote, y lo único que se sabe es que persiguen un fin piadoso, de caridad o espiritual..

     

    Además, la jurisprudencia dice que la interpretación de las disposiciones testamentarias es soberanía del juzgador de instancia.

     

    El testamento, según dice el tribunal, tiene instrucciones reservadas, por lo que está incurso en el artículo 785 del Códico Civil, lo que lleva a la ineficacia de dicho instrumento testamentario. Queda corroborado ya que en el propio testamento hay frases que rezan literalmente: "que le sea todo entregado a (el sacerdote).  Espero que sea todo entregado, bajo conciencia y se cumpla mi deseo a las 48 horas de mi  fallecimiento. Repito, al sacerdote, que es el que sabe lo que tiene que hacer".

     

    Frases que corroboran la sentencia recurrida.

     

    Por ello el Tribunal Supremo no aceptó el recurso de casación.

     

    Jurisprudencia que se alegó por las partes y el tribunal en el presente caso:

     

    - STS de 6 de Junio de 1906.

    - STS de 24 de Mayo de 1954.

    - STS de 30 de Enero de 1997.

    - STS de 27 de Febrero de 1997.

     

     

     

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