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  • Impugnar testamento olografo

    El testamento ológrafo es un testamento redactado directamente por el testador con su propia mano, sin asistencia de notario.

    En este caso, que creíamos interesante analizar en nuestro despacho, se trata de un testamento ológrafo que impugna una persona que ha sido perjudicada por su otorgamiento. Para ello alega falta de capacidad del testador, debido al abuso de alcohol y drogas en vida, a que tenía doble personalidad y dos intentos de suicidio anteriores a la fecha en que se elaboró el testamento.

    AP Les Illes Balears, Sección 5ª, S de 18 de Marzo de 2013

     

    IMPUGNACIÓN TESTAMENTO OLÓGRAFO

     

    Impugnación de un testamento al considerar la parte demandante que el causante estaba incapacitado para otorgarlo.

     

     

    Una menor de edad reclama que se declare nulo un testamento al considerar que ha sido perjudicada. Para ello alega falta de capacidad del testador, debido al abuso de alcohol y drogas en vida, a que tenía doble personalidad y dos intentos de suicidio anteriores a la fecha en que se elaboró el testamento.

     

    Aunque el Ministerio Fiscal actúa como parte cuando una de las partes es un menor de edad, en este caso no intervino aduciendo que los intereses de la menor eran defendidos por su madre y tutora, por lo que para este caso no era necesaria su presencia como parte.

     

     

    El Juzgado de Primera Instancia desestimó íntegramente la demanda realizada por la menor ya que en ella pedía que se declarase nulo el testamento alegando incapacidad del testador al momento de otorgar testamento.

     

    Contra la anterior resolución se alza la representación procesal de la menor , alegando una errónea interpretación de la prueba practicada y que la sentencia recoge, además, suposiciones, pero no valora el estado de salud del causante al redactar el testamento, ni los antecedentes, estado físico y psíquico del testador a lo largo de su vida, ni los dos intentos de suicidio, anteriores al definitivo, como tampoco valora su historial médico, internamientos, asistencias psiquiátricas, trastorno bipolar y afección a las drogas y al alcohol; que el causante era incapaz absoluto para testar y desarrollar cualquier otra actividad; que el Doctor afirma que estaba permanentemente descompensado y carente de razón; que el perito calígrafo indica que parte, por lo menos, del testamento ha sido dictado y redactado bajo presión, que el intento de suicidio se produjo tras la firma del, testamento, que los dos textos relativos a la disposición testamentaria no fueron realizados en unidad de acto. Recurre el pago de las costas y que se declare que no ha lugar a la condena por todo lo cual interesa que se dicte sentencia por la que se estime íntegramente el recurso de apelación, y  que se declare la nulidad del testamento supuestamente otorgado por no tener en aquel momento el causante capacidad bastante para ello. Solicitando así mismo la condena en costas de ambas instancias a la parte demandada.

     

     

    El demandado se opone al recurso formalizado de adverso, alegando que la actora pretendió alterar los términos del debate en el acto del juicio pues, además de impetrar la nulidad testamentaria por falta de capacidad, añadía la de nulidad por violencia, dolo o fraude en el otorgamiento, por lo que procede inadmitir tal pretensión; que la actora ha infringido frontalmente los preceptos reguladores de la aportación documental; que la actora no desplegó previa actividad alguna para la obtención de los documentos en que funda sus pretensiones ni los acompañó con el escrito rector del proceso, que ningún médico examinó al testador el día que testó, ni certificado que en ese preciso día estaba descompensado, no se realizó ningún análisis de orina o sangre del testador sobre el supuesto consumo de drogas y de bebidas alcohólicas, previo o simultáneo al otorgamiento del testamento, que no concurría incapacidad permanente, sino ocasionalmente, producida por el trastorno bipolar; que el resultado del estudio psicopatológico del testamento controvertido confirma la plena capacidad al tiempo de su otorgamiento, y que las costas deben ser impuestas a la parte actora-apelante, por todo lo cual interesa que se dicte sentencia mediante la que, desestimando íntegramente el Recurso de Apelación, confirme en todos sus términos la sentencia de instancia, condenando a la actora-apelante al pago de las costas causadas en segundo grado jurisdiccional.

     

    El Tribunal Supremo dice:

     

    Artículo 663.2 del Código Civil: está incapacitado para testar el que habitual o accidentalmente no se hallare en su cabal juicio.

     

    Artículo 666 CC:  para apreciar la capacidad del testador se atenderá únicamente al estado en que se halle al tiempo de otorgar el testamento.

     

    Artículo 673 CC:será nulo el testamento otorgado con violencia, dolo o fraude

     

    Artículo 675 CC:toda disposición testamentaria deberá entenderse en el sentido literal de sus palabras, a no ser que aparezca claramente que fue otra la voluntad del testador. En caso de duda se observará lo que aparezca más conforme a la intención del testador según el tenor del mismo testamento. El testador no puede prohibir que se impugne el testamento en los casos en que haya nulidad declarada por la Ley.

     

    La ley autoriza a testar a quien, sin estar en su sano juicio de modo permanente, lo esté en el momento de celebrar el acto, lo que significa que no existe prohibición absoluta respecto de quienes carecen de lucidez permanente, siempre que estén suficientemente lúcidos al momento de testar.

     

     

    El causante nunca fue declarado incapaz judicialmente, ni con posterioridad al testamento ológrafo referido, a cuyo momento debe valorarse si estaba en su cabal juicio para otorgarlo, o si aquél sufrió violencia compulsiva o bajo presión (coaccionado) o fuere torcida su voluntad con maquinaciones engañosas; lo que debe ser probado debidamente por la actora, que ha invocado tales vicios.

     

    Era consciente del significado de su acto, trascendencia y consecuencias, y otorgó libremente el testamento ológrafo, así como que era tal testamento, vio que era oportuno su otorgamiento, rememoró a su padre y lo relacionó con bienes, le puso el primero en el orden jerárquico, y materializó su voluntad. Tenía más que razonable capacidad de entender y querer.

     

    El Tribunal Supremo ha declarado que debe presumirse siempre la capacidad del testador, y, así, ha indicado en concreto que "toda persona debe reputarse en su cabal juicio como atributo normal de su ser y por consecuencia ha de presumirse la capacidad del testador en tanto no se demuestre inequívoca y concluyentemente que al tiempo de realizar la declaración testamentaria tenía enervadas las potencias anímicas de raciocinio y de querer con verdadera libertad de elección, postulado y presunción que se ajustan a la idea tradicional del favor testamenti.

     

    Con anterioridad a la valoración y la carga de las pruebas practicadas, y más concretamente respecto a los peritos psiquiátricos y del calígrafo, el proceso valorativo de las pruebas incumbe a los órganos judiciales exclusivamente y no a las partes que litigan, a las que les está vedado toda pretensión tendente a sustituir el criterio objetivo e imparcial de los Jueces por el suyo propio, dado la mayor subjetividad de estas por razón de defender sus particulares intereses debiendo quedar claro, por tanto, que dentro de las facultades concedidas al efecto a Jueces y Tribunales, estos pueden conceder distinto valor a los medios probatorios puestos a disposición e incluso, optar entre ellos por el que estime más conveniente y ajustado a la realidad de los hechos. Además, según los argumentos utilizados por la apelante respecto de las pruebas practicadas se limita a valorar las mismas de manera subjetiva y completamente parcial, como veremos posteriormente, pretendiendo sustituir con su criterio las conclusiones más ponderadas del Juzgador de instancia, que basa su decisión en un objetivo y razonado análisis del conjunto probatorio; pero sin desvirtuar los argumentos judiciales, por lo que no resulta atendible la impugnación genérica del error en la valoración de la prueba, habida cuenta la abundante doctrina jurisprudencial elaborada sobre la prevalencia de la valoración de las pruebas que realizan los órganos judiciales, por ser más objetiva que la de las partes en defensa de sus particulares intereses.

     

    El artículo 217 LEC , precepto que, en sus apartados 2 y 3, establece que corresponde al actor y al demandado reconviniente la carga de probar la certeza de los hechos de los que ordinariamente se desprenda, según las normas jurídicas a ellos aplicables, el efecto jurídico correspondiente a las pretensiones de la demanda y de la reconvención, e incumbe al demandado y al actor reconvenido la carga de probar los hechos que, confirme a las normas que le sean aplicables, impidan, extingan o enerven la eficacia jurídica de los hechos a que se refiere el apartado anterior; lo cual significa que corresponde a la parte actora acreditar los hechos constitutivos del derecho cuyo reconocimiento y protección invoca.

     

    El Tribunal considera dudosos unos hechos relevante para la decisión, habrá de desestimar las pretensiones del actor o del reconviniente o del demandado o reconvenido según corresponda a unos u otros la carga de probar los hechos que permanezcan inciertos y fundamenten las pretensiones, y, por otro que, a tenor del apartado 6 del tan repetido artículo, para la aplicación de lo dispuesto en los apartados anteriores, el Tribunal deberá tener presente la disponibilidad y facilidad probatoria que corresponda a cada una de las partres de litigio.

     

    El Tribunal entiende:

     

    a) Según las pruebas psiquiátricas, sobre la insania mental, no se tienen constancia objetiva y directa, de tipo clínico.

    b) Si bien los informes aportados por la actora son fiables y útiles, no son hábiles para, sólo en base a ellos, afirmar una falta de juicio del testador, al otorgar el testamento, con la rigurosidad necesaria.

    c) No aparece ni se deduce que la voluntad del testador fuese captada por su padre u otros familiares próximos, a modo de dolo de terceros.

    d) El testador era capaz de tomar conocimiento del acto del otorgamiento, aunque con esfuerzo, así como del contenido y consecuencias del mismo; y así lo deduce este Tribunal al examinar su capacidad al tiempo del otorgamiento, y no en momentos anteriores o posteriores.

    e) La capacidad o aptitud natural se presume y asiste al testador, y en el caso eran normales sus facultades de deseo, discernimiento y espontaneidad, aunque disminuidas pero no hasta de un modo relevante; y el Sr. Feliciano era capaz de entender y querer el alcance del acto y lo que con el mismo perseguía.

    f) Es cierto que el testador padecía estados de desorientación, cambios conductales y trastorno bipolar grave, pero no a tan bajo nivel de conciencia según se desprende de la valoración de pruebas periciales; ni hay prueba suficiente para destruir la presunción de capacidad al momento de otorgar el testamento.

    g) En el testamento ológrafo de referencia se constata el "animus testando in acto" , con clara y definitiva disposición de última voluntad, y ofrece datos objetivos.

    h) El Sr Feliciano no estaba incapacitado judicialmente, siquiera tras ser imputado en causa penal, posteriormente absuelto; ni ello fue solicitado por la actora en otros procesos (civiles y penales).

    i) Los síntomas psíquicos son fluctuantes y dependen de cada concreto momento evolutivo en relación con la capacidad de entender, querer y decidir; pero en el caso específico y, tras la conjunta valoración de todas las pruebas este Tribunal concluye que el Sr Feliciano no tenía mermadas sus facultades en aquel momento, en intensidad suficiente para que no tuviera conciencia de sus actos.

    j) El testamento no contiene disposiciones extrañas, sino razonables y naturales, y es coherente en su redacción.

    k) Los dos intentos precedentes de suicidio, y el posterior definitivo a los seis años después de testar, no son indicios de falta de capacidad a tales efectos, sino más bien que por tales deseos disponga de sus bienes mediante testamento.

    l) Falta una cumplida demostración de la incapacidad al momento de otorgar el testamento ológrafo, y las capacidades volitivas y cognitivas no han sido destruidas por pruebas fehacientes, como se detallará.

    m) Los distintos psiquiatras no apreciaron directamente la situación del testador, como al momento del otorgamiento, ni aclararon suficientemente en el acto del juicio, sobre posibles perturbaciones de facultades mentales al otorgarlo y sobre su alcance, y no precisaron si se encontraba lúcido o no, en tal momento, ni los efectos transitorios de las distintas dosis que pudieren limitar su capacidad. En definitiva, de las pruebas periciales practicadas sólo pueden concluirse hipótesis sobre el estado mental del Sr. Feliciano en el momento de otorgar su última voluntad. Y el estado transitorio, si lo hubiese en su caso, no excluye la conciencia de los propios actos del testador, ni momentos lúcidos, como era el de instituir heredero universal a su padre.

    n) No debe olvidarse que se le había atribuido al testador bienes obtenidos del patrimonio empresarial; que en vida había recibido bienes, dinero, etc., y que le habían costeado muchos gastos sus padres.

    o) El testador tuvo seis años para revocar el testamento ológrafo, de fecha 21 de mayo de 2004, y no lo hizo (falleció entre el 22 y el 23 de agosto de 2010).

    p) No ha quedado cabalmente acreditado el estado de intoxicación por consumo de alcohol y de drogas, a 21 de mayo de 2004, ni que el Sr. Feliciano estuviese permanentemente "descompensado", o que concretamente lo estuviera a día 21 de mayo de 2004, al desconocerse las sustancias y dosis que pudo tomar justo antes y durante el otorgamiento del testamento.

    q) La segunda parte del testamento no invalida la primera, en tanto se refiere a cuestiones secundarias y/o adyacentes.

     

    Los análisis grafopatológico y psicopatológico del testamento arrojan resultados negativos sobre la invocada falta de capacidad de D. Feliciano al otorgar el testamento ológrafo.

     

     

    Por todo ello el Tribunal Supremo estimó en parte el recurso confirmando la resolución impugnando pero sin proceder a la imposición de costas causadas a la instancia.

     

     

     

    Jurisprudencia:

     

    -        STS de 24 de septiembre de 1997.

    -        SSTS de 18 de mayo de 1998 y 29 de marzo de 2004.

    -        STS  de 19 de septiembre de 2.003.

    -        STS  de 27 de noviembre de 1995.

    -        STS  de 1 de febrero de 1956.

    -        STS  de 25 de abril de 1959.

    -        SSTS de 8 de mayo de 1922 y 3 de febrero de 1951.

    -        SSTS de  10 de abril de 1944 y 16 de febrero de 1945.

    -        STS de  20 de febrero de 1975.

    -        STS de  25 de abril de 1959.

    -        SSTS  de 23 de febrero de 1944 y de 1 de febrero de 1956.

    -        STS  de 27 de enero de 1998.

    -        STS  de 22 de junio de 1992.

    -        SSTS  de 26 de diciembre de 1990 y de 1 de junio de 1994.

    -        STS de 19 de septiembre de 1.998.

    -        STS de 26-09-98 , 27.01.95 y 25.04.95.

    -        STS de 7 de octubre de 1.982.

    -        STS de 15 de febrero de 1.995.

    -        SSTS 1-3-94 , 20-7-95.

    -        STS 1-3-94.

    -        SSTS 1-3-94 , 20-7-95.

    -        SSTS 8 marzo de 2002 , 26 de febrero de 1999 , 16 octubre de 1998 y 11 de abril de 1998 , 7-3-98.

    -        SSTS 28 de junio de 1999 y de 15 de julio d 1999.

    -        SSTS. 26- 6-74, 14-11-80 , 21-12-81 , 15-4 y 5-6-82 , 31-10-83 , 7-3 , 24-5 , 14-6 , 9-7 , 15-9 , 17-10 y 9 y 16-12-85 , 25-2 , 20 y 24-7-86 y 13-2 , 5-6-87 , 8-10 y 19-11- 88 , 28-4 , 10 , 18 y 26-5 , 13 y 19-6 , 10 , 18 y 24-7 , 22 y 29-9 , 8-10 y 19-12-89 , 11 , 13 y 27-2 , 5 y 21-3 , 12-5 , 3-10 , 13-11-92 , 14-6-93 ; 24-9 y 24-10- 94 ; y 1 , 3 , 6 , 9 , 10 y 28-2 y 1 y 30-3 , 2 y 19-6 y 27-7-95 , 27-1 , 8-3 , 17-6-96 , 22 y 27-2 , 18-7 , 29-9 y 11 y 30-12-97 ; 7 y 26-2 , 12 y 14-3 , 7-4 y 13- 10-98 y 8-2 y 15-2-99

     

     

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